El encuentro será el martes 17 de marzo, en el lugar de siempre.
lunes, 9 de marzo de 2015
Maldito Karma
El libro que se ha propuesto para nuestro próximo encuentro es "Maldito Karma" de David Safier

El encuentro será el martes 17 de marzo, en el lugar de siempre.
El encuentro será el martes 17 de marzo, en el lugar de siempre.
RESEÑA DE LA MUJER JUSTA
La buena literatura es como los
buenos vinos, mantienen sus propiedades a pesar del paso del tiempo, envejecen
bien.
Una novela como La mujer justa de Sandor Márai, reflejo
fiel de la época en que está escrita -entre las dos guerras mundiales- podría
haber sido escrita en nuestros días con las mismas palabras y hasta pensamos
que con muy parecidas ideas.
Bajo un argumento sencillo,
lineal, melodramático, se esconde la pintura pesimista de una época decadente
que sin embargo a nosotros nos resulta cosmopolita, elegante y romántica. La
alta sociedad burguesa centroeuropea,
privilegiada, hipócrita y clasista se muere porque ve cómo se acaban sus
privilegios, pero para Márai ni el comunismo ni el socialismo son capaces de
dar la alternativa a un modo de vida perdido para siempre.
Los tres narradores sucesivos de
unos mismos hechos, nos muestran, a través de tres monólogos con poca acción, la subjetividad del relato, la falsedad de las
palabras, haciéndonos dudar de la realidad. Los tres personajes nos muestran un
dramático catálogo de emociones humanas donde destacan la pasión, el desafecto,
la traición y la soledad pero, en el fondo de todo, lo que se pone de relieve
es la imposibilidad de alcanzar la felicidad. Los intentos de los personajes por
lograrla son patéticos y se revelan inútiles, viéndose abocados sin remedio a
la soledad. Por el camino intentan engañarse a sí mismos, disfrazando de amor
lo que no son sino relaciones egoístas.
La mujer justa es una novela en la que se aprecia la
grandeza de la escritura de Márais, su aliento poético, el estudio psicológico
de los personajes y el pesimismo que impregna todo el relato. Una novela cuya
lectura nos ha enganchado y ha suscitado un rico diálogo.
Carmen Truchado
jueves, 8 de enero de 2015
LA MUJER JUSTA
Para el próximo encuentro hemos seleccionado el libro de Sandor Marai "La mujer justa" Espero que os guste.
RESEÑA DE SARAMAGO
JOSÉ SARAMAGO: EL CUENTO DE LA ISLA DESCONOCIDA.
Una obrita pequeña en cuanto al número de
páginas, pero grande en significación, así es El cuento de la isla desconocida de José Saramago.
Un hombre que busca una isla desconocida y
se atreve a enfrentarse con el poder establecido, con la opinión de la sociedad
y con un gran número de dificultades, entre ellas su propia impericia, es el
símbolo de las personas que buscan la realización de sus sueños, de sus
ideales. Aun a sabiendas de las dificultades que se van a encontrar perseveran
en el empeño hasta hacer que se conviertan en realidad.
En esta parábola, de lenguaje ingenuo,
escrita sin signos ortográficos de diálogo ni interrogación, la isla representa
las necesidades del ser humano y su búsqueda se transforma en un viaje
interior. Pero el hombre no va a realizar ese viaje solo; una mujer sencilla y
humilde como él, hace suya la llamada
del hombre y se dispone a acompañarlo, en oposición al resto de personas a las
que pide ayuda, que le toman por loco y que representan a la mayoría de la
sociedad.
El hombre,
frente a quienes intentan hacerlo desistir de su propósito, hace uso de
una gran lógica y derrota sus argumentos: una isla es desconocida si no se
conoce, por tanto existen islas desconocidas. Y existen muchas si creemos que
las personas somos islas desconocidas para nosotros mismos y para los demás,
porque a veces creamos barreras infranqueables en nuestras relaciones que nos
impiden darnos a conocer.
La mujer va haciendo una limpieza del
interior del barco, con lo que lo va conociendo y ordenando.
Ambos reflexionan sobre lo que es más
esencial, la necesidad de conocerse a sí mismos y encontrarse. Se dan cuenta de
que es necesario salir de uno mismo para poderse ver. La mujer poco a poco va
abriendo los ojos del hombre, permitiéndole tener una nueva visión de las cosas
y capacidad de admiración por lo que le rodea. El hombre y la mujer se
complementan, pero todavía no se reconocen a sí mismos en el otro. Los dos
tienen unas necesidades profundas que no se atreven a descubrir aún, pero ya
son navegantes con un destino común. Conversan, se observan y admiran
mutuamente, pero se equivocan al interpretar al otro porque no se conocen bien.
El hombre se duerme y sueña. El sueño es
para Saramago un plano de la realidad donde se pueden realizar todas las
ilusiones porque en él no hay límites.
El sueño en esta historia es un camino que permitirá al hombre despertarse y contemplar
su verdad, hallarse y reconocerse a sí mismo.
La mujer había hecho una limpieza al interior de la carabela;
ahora el sueño obliga al hombre a realizar su propia limpieza, despojar la
carabela de todo aquello que impida la posibilidad de llegar a la isla
desconocida y conquistarla. Sin esta limpieza es imposible llegar a sí mismo y
mucho menos llegar a reconocer a los otros, o sea, reconocer a la mujer.
En el sueño la isla desconocida es la misma carabela, la isla
desconocida es él mismo.
Esa luz que le da el sueño le permite con los ojos cerrados
adentrarse en lo más profundo de su ser interior. Ha alcanzado la claridad
sobre su destino, lo ha comprendido perfectamente y ha entendido que ha llegado
a la isla desconocida de su propia conciencia y que se ha encontrado con otra
isla desconocida. Ha entendido que dos islas desconocidas al encontrarse
después de una búsqueda, pueden amarse, pueden conocerse y conquistarse
mutuamente… unirse de una manera esencial.
Realmente somos islas
desconocidas. Toda nuestra vida no es sino un viaje para hallarnos a nosotros
mismos. Cuando conquistamos nuestra isla desconocida sabemos que somos
partícipes de nuestra realización y que debemos perseguirla, pero necesitamos a
otro y a otros que nos guíen y no nos dejen olvidar lo que somos.
Carmen Truchado
jueves, 27 de noviembre de 2014
ESCRIBIR ES VIVIR
Para el mes de diciembre nos hemos propuesto leer dos libros. Uno es muy cortito, un cuento de José Saramago" El cuento de la isla desconocida".
El otro es de José Luis Sampedro "Escribir es vivir".
El otro es de José Luis Sampedro "Escribir es vivir".
RESEÑA DE LA LLUVIA AMARILLA
RESEÑA DE LA LLUVIA
AMARILLA DE JULIO LLAMAZARES
A veces escogemos los temas y
otras veces parece que los temas nos escogen.
De Cien años de soledad
pasamos a otra soledad más cercana en el espacio y el tiempo; la de La lluvia amarilla, del leonés Julio Llamazares.
Esta novela, publicada en 1988 y
aun así actual, es el monólogo del último habitante de Ainielle, un pueblo abandonado
del Pirineo de Huesca del que aún quedan vestigios. El protagonista nos cuenta,
desde su última noche de vida y con la técnica del flash-back, lo que ocurrió
en el pasado.
Llamazares construye una gran
metáfora o red de metáforas en torno a las hojas del otoño, esa lluvia amarilla
que simboliza la muerte, la pérdida de la memoria, de la identidad; el tiempo
como elemento destructor y la impotencia y la angustia que provoca en el hombre
no poder detenerlo.
Andrés de Casa Sosas sufre la
soledad y el abandono de todos los habitantes del pueblo y de su propia familia.
Él es el último depositario de la memoria individual y colectiva. Expresa la fidelidad a las costumbres propias y el
duelo por un mundo rural que termina. Su muerte representa también la muerte de
una manera de vivir a la cual él se aferra incluso pagando el altísimo precio
de la soledad, la enfermedad, la tristeza o la locura.
Llamazares emplea un lenguaje muy
cuidado, profundamente poético y expresivo, lleno de musicalidad y de figuras
estilísticas, incluso rimado a veces, que
da carácter y originalidad a su voz. Hasta la disposición tipográfica de los
capítulos y los párrafos está deliberadamente estudiada para producir un efecto
visual de connotaciones poéticas. Él mismo reconoce que en sus novelas hay
mucha poesía y que en su poesía había bastante narración.
En las descripciones de un
paisaje que plasma los mismos estados anímicos de los personajes, que es
memoria y forma parte del individuo, vemos el gran respeto y amor que siente
Llamazares hacia la naturaleza. El paisaje no es un mero decorado, sino un
elemento vivo que sirve para reconstruir los recuerdos y vivencias del pasado.
La novela empieza y acaba en el
mismo punto y con las mismas palabras, cerrándose en un círculo asfixiante y
angustioso sin escapatoria. Nos deja
meditando sobre la fragilidad de nuestra vida consciente. Todo lo que fue parte
de nuestra vida y de la vida de cuantos conocimos y amamos desaparecerá con
nuestra muerte de forma irremediable y sólo contando, transmitiendo nuestros
recuerdos, estos podrán pervivir.
La lluvia amarilla es una fiel representación de la vida rural
española de posguerra, pero también es
una alegoría de la vida y la naturaleza con el color amarillo del otoño como
símbolo de la destrucción y el olvido.
Carmen Truchado
jueves, 23 de octubre de 2014
Próxima lectura
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